“Mi alma tiene prisa”

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
elsy.ya@hotmail.com
Todo tiene un límite y la vida no es
la excepción. La medicina moderna, el avance del conocimiento biomédico y sus
aplicaciones prácticas, han aumentado la expectativa de vida hasta estimarla en
125 años
, al menos como edad máxima teórica; lo cierto es que la eterna
juventud continuará siendo solo una aspiración, tan antigua como la humanidad
misma.
La población mayor tiende a crecer;
hay grupos que sostienen que la longevidad es un logro legítimo, y también
quienes consideran que no es natural tener una vida tan larga, que no existe la
vejez sana, que es costosa y que atenta contra el equilibrio de la ecología del
planeta.
Lo que es innegable es que vale la
pena vivir para ser feliz; rodearse de personas que compartan esa búsqueda y su
concreción, alejarse de lo que te dañe o te frustre
. A propósito del tema,
comparto el poema del brasileño Mario de Andarde:
“Conté mis años y descubrí que tengo
menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora. Me
siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces; los primeros los comió
con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos
profundamente
. Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se
discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que
no se va a lograr nada. Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas
que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Mi tiempo es escaso como para
discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa. Sin muchos dulces en
el paquete. Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír de
sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa
antes de la hora. Que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la
dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la
honradez.
Lo esencial es lo que hace que la
vida valga la pena. Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las
personas. Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñaron a crecer con
toques suaves en el alma
. Sí, tengo prisa, tengo prisa por vivir con la
intensidad que sólo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna
de los dulces que me quedan… Estoy seguro de que serán más exquisitos que los
que hasta ahora he comido. Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con
mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda
comienza cuando te das cuenta de que sólo tienes una…
Septiembre 10 de 2018
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Author: Miguel Cordoba

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