Mujeres sandoneñas vinculadas a los trapiches

Dalis Martínez

Las personas que idearon la resolución 779 del 17 de marzo de 2006 nunca pensaron que la aplicación de esta norma beneficiaría a las mujeres sandoneñas.

Esta norma que entró en vigencia el pasado 28 de septiembre del presente año y que obliga a los productores y comercializadores de panela a envasar individualmente este producto prácticamente les brindó una oportunidad a las representantes del sexo femenino de tener un trabajo mejor remunerado que los ingresos que obtienen por la elaboración de sombrero de paja toquilla.
Milena Guerrero
Guillermo Portilla presidente de la asociación de trapicheros de Sandoná recordó que fue precisamente en una reunión, realizada hace algunos años en esta localidad, cuando la señora María Eugenia Rojas propietaria de un trapiche en el corregimiento de San Bernardo fue la que propuso que si se aplicaba la resolución 779, esos nuevos oficios deberían cubrirse con mujeres cabeza de familia, situación que en la mayoría de trapiches se ha acatado.
Precisamente fue la señora María Eugenia Rojas una de las primeras en vincular mujeres de su corregimiento a algunas labores del trapiche entre ellas el empacado y sellado de la panela y en su caso por solidaridad de género le ha dado oportunidades a las mujeres cabeza de familia para que realicen otras labores al interior de su empresa panelera.
Deisy Johana Melo
En algunos trapiches como el de la vereda El Vergel de propiedad de Severiano Salas así mismo se tomó la decisión de darles trabajo a las mujeres porque tienen mayor responsabilidad que los hombres, porque en muchas ocasiones no llegan a laborar los días lunes.
La tendencia de contratar mujeres se fue extendiendo por todas las empresas paneleras, además porque las mismas señoras llegaban a solicitar trabajo ya que con el trabajo tradicional de elaborar sombreros y otros artículos en paja toquilla no les alcanzaba para los gastos de sus hogares.
Es el caso de Deisy Johana Melo del barrio Porvenir que encontró una oportunidad de trabajo en el trapiche de Orlando Zambrano ubicado en el mismo barrio desde hace cerca de tres años y sostiene que no tuvo ningún problema en ser aceptada por todos los hombres que laboran en este sitio.
Dalis Martínez
Dice que desde un principio sus compañeros de trabajo respetan y valoran lo que ella hace, envasar la panela en un empaque de plástico llamado termoencogible y el oficio de sellado lo realiza un familiar suyo.
Su rutina la realiza durante el día a diferencia de sus compañeros que en algunos días les toca continuar por la noche con los oficios por ejemplo de amontonar o moler la caña, arrimar el bagazo a la puerta del horno, atizar el horno, mover el guarapo o las mieles de una paila a otra, batir la panela cuando está en su punto, o moldearla para su envasado.
Deisy Johana Melo
La señora Milena Guerrero igualmente labora en otro trapiche del barrio Porvenir en el sellado de la panela porque una compañera Dalis Martínez residente en el barrio Hernando Gómez realiza el trabajo de envasar la panela en la bolsa plástica, que además ya tiene una marca y los datos que solicita el instituto nacional de vigilancia de medicamentos y alimentos – Invima, que se conoce técnicamente como rotulado.
Manifiesta que por estos oficios a las dos les cancelan 300 pesos por paca de 22 kilos y cuando la caña da rendimiento de panela se puede tener una producción alrededor de 500 pacas por semana lo que les representa 75 mil pesos semanales a cada una muy superior a los 20 mil pesos semanales que obtenían por hacer sombrero.
El presidente de la asociación de trapicheros señala que paulatinamente se vincularán más mujeres sandoneñas a los oficios de las empresas paneleras, por la misma necesidad que ellas tienen de trabajo y porque los propietarios de las moliendas las prefieren por su responsabilidad y porque la mujer tiene otra forma de realizar su trabajo.
Milena Guerrero
Dice que lo importante luego de la implementación de la resolución 779 de 2006 es que la panela sandoneña llegue a nuevos mercados con buenos precios con el fin de lograr que las 32 trapiches estén en funcionamiento de manera permanente y de esta forma aumentar la oferta de empleo para las mujeres y para los mismos hombres que cuando no se tienen estas condiciones les toca salir de este municipio a conseguir trabajo.

Es tan importante la agroindustria panelera para la economía de Sandoná ya que si están funcionando todos los trapiches instalados se pueden generar fácilmente entre 1.000 y 1.200 empleos directos, lo que significa que igual número de familias tienen su sustento asegurado, equivalente al 20 por ciento del total de la población, sin embargo en la actualidad los trapiches en funcionamiento no pasan del 50 por ciento.

Author: Miguel Cordoba

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