Nariño tiene potencial para generar condiciones de vida digna

Por Inti Mesías Barrera*

Tomado de www.lasdosorillas.co

La potencialidad de Nariño para ser un territorio que genere condiciones de vida digna para todos sus habitantes es enorme. Todos los pisos térmicos, un puerto con una ubicación estratégica en América y el mundo, una frontera con un país que demanda bienes y servicios y comercia en dólares, y unas gentes inteligentes y con ganas de salir adelante como las que más.

Tan cierta es la potencialidad de Nariño, que a principios del siglo pasado alcanzamos a tener una significativa producción industrial. Fábricas de paños, licores (como la cervecería Alemana y la Baviera, de las primeras del país), máquinas, herramientas, madera, además de procesos agroindustriales con el coco, arroz, frutales, camarón en confinamiento, y los más recientes de café, lácteos, papa y palma.

Y a pesar de toda esta potencialidad, por decisión de una clase dirigente nacional y local sin ninguna aspiración colectiva, decidieron para beneficio particular y de extranjeros, promover la idea de “traer de afuera lo que se podía producir en el territorio”, olvidando adrede que no importa que tan barato llegue un producto, sin empleo regional, simplemente los nariñenses no tendremos con que adquirir esos bienes y servicios.

Ante la falta de condiciones de infraestructura portuaria, de vías y transporte y la ausencia de medidas para proteger e incentivar la producción regional, estas industrias paulatinamente han perdido peso, expulsando a trabajadores calificados al desempleo y la informalidad, además de la migración de miles de nariñenses con enorme potencialidad que se vuelven la base de la creación de riqueza en otros territorios.

La profundización de este modelo antinacional tiene a Nariño tocando fondo. Mientras el ingreso per cápita (por habitante) para el año 2021 de un estadounidense fue de más de US$69 mil, el de un uruguayo de más de US$17 mil (Banco Mundial), el de un colombiano apenas superó los US$6 mil, siendo aún peor para un nariñense, con tan solo US$2.949 (ni 300 dólares al mes) (MinComercio).

Nariño contribuye únicamente con el 0,2% de las exportaciones totales del país y la poca riqueza que se genera en el departamento viene apenas en un 2,5% de industrias manufactureras, que son las que transforman los insumos del sector agrícola y minero [1]. El modelo que tiene a la mitad de la población de Nariño sin poder llegar a fin de mes (DANE) solo tiende a empeorar. Por ejemplo, de no renegociar los TLC, para 2026 estará entrando sin arancel leche subsidiada de Estados Unidos, mandando a la ruina a miles de familias campesinas y a la principal industria nariñense que aún sobrevive.

Caminar una senda de progreso departamental y nacional pasa por generar fuentes de empleo y riqueza en nuestro territorio, tal y como se lo planteó la economista Mariana Mazzucato al propio presidente Gustavo Petro en su visita a Colombia: “No basta con redistribuir si no creamos riqueza”. Pero para crear riqueza y fuentes de empleo son necesarias modificaciones sustanciales con una visión soberana que discuta la pertinencia de los TLC y el acatamiento que hace el País sin juicio de inventario de los lineamientos dictados por organismos internacionales como la OCDE y el FMI. En suma, que discuta de fondo la defensa de la soberanía nacional y los intereses patrios y regionales por encima de las imposiciones y “recomendaciones” foráneas que buscan defender, como es natural, sus propios intereses.

En Nariño hay gente ‘berraca’ que aún le apuesta, contra viento y marea, a impulsar el Departamento. Desde nuestra Costa Pacífica con iniciativas agroindustriales, hasta la Sierra con procesos de transformación de cuero, maderas, lácteos, papa y hasta desarrollo de software. Es con esa gente, y muy a pesar de sectores de la clase dirigente, escasos en sueños colectivos, que vamos a construir un departamento digno de habitar. Esa es la tarea.

*Politólogo y Magister en Ordenamiento Urbano-Regional

Nota original:

Author: Miguel Cordoba

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