No hay derecho

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
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La semana pasada fue marcada por hechos violentos provenientes de diferentes sectores y en diversas regiones, como aquellos que afectaron a integrantes de las fuerzas armadas y sus instalaciones, impetrados por grupos al margen de la ley. Igualmente se presentó un hecho que conmocionó al país y fue el accidente de un carro recolector de basura, que lamentablemente terminó con la vida de una mujer indígena embarazada y su hija menor.

Lo deplorable, además de la gravedad del accidente, es que integrantes de la comunidad indígena afectada, lincharon al conductor del vehículo terminando con su vida en un claro hecho de justicia “por propia mano”. Ahora los órganos competentes deben “hacer justicia”. No hay derecho a una reacción de éstas y menos tendrá validez la justificación o excusa que el delito cometido contra este padre de familia de 3 hijos, quede bajo el arbitrio de la jurisdicción indígena, la misma que solo opera dentro de sus respectivos resguardos.

Pero si hablamos de hechos de violencia, tampoco hay derecho que en Colombia continúen proliferando sin mayores consecuencias, los casos de violencia intrafamiliar contra la mujer. Cabe recordar que existe un registro de 25 países catalogados como los más violentos, 14 de los cuales son latinoamericanos, siendo Colombia uno de los primeros. Este tipo de violencia es el más denunciado después del hurto y las lesiones personales, aunque se considera que tan solo se reporta un 10% de los casos realmente ocurridos.

Sea por cultura, machismo o cualquiera de tantas explicaciones que se puedan dar en cada caso de violencia contra la mujer, lo cierto es que nunca existirá motivo o razón que justifique su agresión por parte del esposo o pareja. Ante cualquier situación que cauce conflicto al interior del hogar, la reacción no puede ni debe ser la agresión; no importa la cantidad o gravedad de los conflictos que siempre van a existir, sino la forma como se resuelvan, toda vez que la convivencia se realiza entre dos personas con diferentes formas de ser, pensar y actuar y lo importante entonces no es imponer sino tener la capacidad de llegar a consensos sobre el querer y los intereses de las partes.

Lo cierto es que en la violencia contra la mujer, no solo se trata de una ofensa o el maltrato físico o psicológico; en la mayoría de los casos, se convierte en un círculo vicioso de maltrato, arrepentimiento, reconciliación y nuevamente maltrato, que puede hasta terminar con la vida de la víctima. Esto acaba con el respeto, el cariño, el amor, la pasión y con el hogar que un día decidieron formar, porque es la causa base de muchas otras situaciones, ante lo cual, la mujer debe aceptar y comprender que si no hay forma de lograr un cambio definitivo en el actuar del agresor, ella tiene que proteger su integridad, así ello implique terminar con esa relación que un día escogió vivir.

Enero 31 de 2022

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Author: Miguel Cordoba

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