Pasó otra semana por la paz

El despertador del sur
Por: Jorge Arturo Bravo
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Pasamos en toda Colombia y también en Pasto otra semana por la PAZ, fueron varias las actividades que, algunas de manera virtual, desde el domingo 6 de septiembre y hasta el domingo 13, se llevaron a cabo, en esta nuestra amada San Juan de Pasto, para celebrar tan importante semana, “la semana de la paz” establecida en Colombia desde hace 27 años y en Pasto desde hace 23, con el fin de sensibilizar en los colombianos el gran compromiso que tenemos de ayudar a construir la tan anhelada paz, comenzando por respetar los Derechos Humanos, los derechos de los demás, una paz que en Colombia, como dice el compositor “sigue siendo un sueño”.

De hecho, si todos estamos comprometidos con alcanzar la paz, corresponde, desde nosotros mismos, aportar nuestro granito de mostaza, y digo nuestro granito de mostaza, porque es muy diferente al granito de arena, el primero se refiere a nuestras actitudes, a nuestro comportamiento, nuestra manera de ser, como personas, como seres humanos, procurando día a día ser mejores personas, con nosotros mismos y hacia los demás, lo que les falta a nuestros gobernantes, salvo algunas excepciones, por cierto muy poquitas.

El segundo “el granito der arena” el que sirve solamente para las obras de cemento, tantas que se hacen en Pasto y que poco a poco se convierten en focos de corrupción, ejemplo, el Hospital de Santa Mónica, una obra que estaba totalmente financiada y dotada para ser entregada 2016, hoy se han invertido más de 35 mil millones de pesos y allí la vemos sin que nadie se haga cargo de ella y la ponga a funcionar cuanto antes, para empezar a prestar los servicios para los cuales fue construido y qué decir de las 19 obras educativas abandonadas y de las cuales se afirma solo cinco serán terminadas.

Estos hechos que no hace falta ser ilustrado o muy intelectual para entenderlos, son el resultado de la manida y viciada corrupción imperante en nuestro medio, conllevan al desmejoramiento de la Paz, de la sana convivencia, la tranquilidad en la familia, en la escuela, en el barrio, en toda la comunidad. De hecho, todos estamos comprometidos desde nuestro roll, padre de familia, docente, periodista, empleado, funcionario de gobierno, gobernante, ciudadano del común; y la mejor forma para contribuir a conseguir a la paz de Colombia es atreviéndonos a denunciar a los corruptos, esos que están enquistados en todas la entidades de gobierno, dígase local, regional y nacional.

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Author: Miguel Cordoba

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