¡Quieta, Margarita!

Por Ramiro García

Una escena similar a la de la fotografía presenciamos muchos veteranos en nuestra lejana aldea de calles sin asfalto y con una plaza atestada de curiosos.

Una mañana sabatina coloreada por un tímido sol, el profesor Salcedo, un venteño locuaz y dicharachero lograba cautivar en el núcleo del “sinfín” a esa masa sin oficio con el propósito de vender pócimas, pomadas y brebajes de su inspiración homeopática, mediante la truculenta promesa de presentar a “Margarita”, aquella serpiente somnolienta que trasteaba enrollada dentro de una arruinada caja de madera durante sus correrías por diferentes pueblos colombianos.

Recuerdo una de sus frases atrapadoras y lapidarias para cautivar la audiencia:
“…los ignorantes, por favor, se pueden retirar, solo me interesan las personas inteligentes”.

No se movía absolutamente nadie.

Qué célebre culebrero; creo que es una especie extinguida.

Author: Miguel Cordoba

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