Urgente ayuda para Liceo Universidad de Nariño

Desde Nod

Por Alejandro García Gómez
El rector de la Udenar, Carlos Solarte
Portilla, se reunió hace unas semanas con el alcalde de Pasto, Pedro Vicente
Obando, el secretario de educación, el subsecretario de Calidad Educativa, el
director y algunos docentes del liceo, para analizar su situación financiera.
El rector señaló que  “la Universidad de
Nariño realiza un gran esfuerzo en materia de presupuesto para mantener este
proyecto educativo tan exitoso, que se ha convertido en un modelo pedagógico
para el país” (Página10.com, 15.III.16). Desde mucho antes de estas fechas el
consecutivamente considerado mejor colegio oficial del país ha venido
padeciendo grandes necesidades financieras.

El liceo funciona como propiedad de Udenar,
pero ésta es una universidad pública que se financia como el resto de las
públicas departamentales. Su colegio –que funciona hace muchos años y con
educación liberal en el más amplio sentido de estas palabras- no recibe
auxilios del Estado como el resto de instituciones educativas oficiales, sino
que Udenar debe sufragar su funcionamiento. Es casi como una figura de
institución privada, propiedad de Udenar, pública. La universidad ejerce una
verdadera tutoría sobre él en su parte administrativa y pedagógica.
Seguramente, como fruto de esa tutela universitaria, se ha ido ubicando en la
excelencia educativa, que debería ser el objetivo del Ministerio de Educación:
llevar a todas las escuelas y colegios públicos a la excelencia educativa. Que
la educación pública llegue a ser la mejor, como lo fue antes del cuatrienio
López Michelsen (74-78), cuando graduarse en un colegio público era un honor,
cualquiera fuese la familia desde donde proviniese el educando: el Camilo
Torres, de Bogotá, el Marco Fidel Suárez, de Medellín, el Liceo Udenar, de
Pasto, el Sucre, de Ipiales, y muchos más. En otros artículos he explicado a
qué se debió el bajonazo de la educación pública desde López Michelsen.
Ya en 2012, la incompetente mineducación de la
primera administración Santos –sra. Fernanda Campo- fue requerida por esa
comunidad educativa nariñense para que solucionara el problema. Ella escurrió
el bulto al comienzo. Los estudiantes del liceo hicieron una colecta entre sí
y, desde $100,oo en adelante, recibieron contribuciones y alcanzaron a recoger
$577.000,oo, para sufragarle el viaje (ibid 08.VI.12). Entonces la dificultad
era la misma: “El problema que afronta actualmente el Liceo de la Universidad
de Nariño se debe a que siendo una institución oficial no privada propiedad de
Udenar, no está recibiendo los recursos del Sistema General de Participación,
lo que está originando una crisis económica de proporciones al interior del
Liceo” (op cit). Desconocemos cómo capoteó, entonces, la situación señora Campo
–“madrina” del dpto. de Nariño, entonces-, porque el problema es exactamente el
mismo a cuatro años y con el mismo presidente en su segunda era.
¿Una propuesta de solución? Pienso que aquí
habría que diferenciar dos situaciones: una inmediata y otra a largo plazo. La
urgente es solucionar el funcionamiento actual del liceo sin que se destruya su
estructura administrativa y pedagógica. La segunda es que la mineducación
Parodi –y sus asesores- estudien verdaderamente cómo funcionan los modelos
pedagógicos de estos colegios públicos de primerísimo orden educativo y ella
proceda, en consecuencia, a dotar a toda la educación primaria y secundaria del
país de esas estructura y herramientas, aboliendo de paso -a futuro- el
embeleco del pago de inmensos recursos públicos a la las instituciones
privadas, p. ej. “Ser pilo paga”. El beneficio sería inmenso para la educación
colombiana, pero quizá el crecimiento de la imagen de la ministra no crecería
lo que ella ambiciona. 07.IV.16

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Author: Miguel Cordoba

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