A mi padre

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
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Tendría muchas frases para describirlo, pero hoy vienen a mi mente las letras de algunas canciones: “es tu corazón una casa de puertas abiertas, tu eres realmente el más cierto en horas inciertas”. Así lo sentimos, así es él: feliz de vernos y abrazarnos, feliz de compartir nuestros sueños y realizaciones. Él es la persona más sincera y verdadera, aquel que con sus palabras sabias y ciertas, nos impulsa y orienta, haciéndonos sentir que además de un padre, tenemos a un gran amigo.

Lejano a mi pensar está aquella frase de cajón: “padre puede ser cualquiera”. Pues lo pongo en duda, porque no creo que cualquiera sea capaz de sacrificarse tanto por sus hijos, capaz de luchar y trabajar de sol a sol, para poder cumplirle a su familia y sacarnos adelante, procurando siempre darnos el mejor ejemplo, con mucho amor, compromiso y responsabilidad. Es un orgullo tener como padre, a todo un señor, un caballero a carta cabal, amoroso a su manera y siempre transmitiendo valores y principios, empoderando a sus hijas y formando a sus hijos, para que todos seamos personas útiles para la sociedad.

Y retomo otra canción: “Hoy ya no quiero que pasen los años, porque mi padre ya está viejo, se le han cubierto de arrugas sus manos y de nieve sus cabellos, Oh! Señor detén el tiempo te pido, porque tú puedes hacerlo.” Es tanta su sabiduría, tanta su inteligencia, tanta su experiencia, que deseamos siempre que el tiempo se detenga para poder seguir disfrutando y aprendiendo de él, año tras año.

Que grato es recordar tantas vivencias a su lado; una infancia llena de recuerdos y satisfacciones, de travesías y experiencias, de tardes de columpios desde los árboles más altos, de paseos a la orilla de los ríos, de noches de fogata o tardes de cosecha de frutas, de juegos y obras de teatro. Si me pidieran describir a mi padre, yo diría sin vacilar, que se trata de un hombre al que la vida y las dificultades lo convirtieron en un verdadero líder, defensor vehemente de los más necesitados, seguro de sí mismo, altivo y valiente. Un hombre bueno y sabio, justo e inteligente, cortés, cauto, luchador como ninguno, y el mejor protector de sus hijos y de su familia, bajo el amparo de Dios y la Virgen, sus máximos refuerzos. Es toda una fortuna tener a un padre como el mío. Para mi padre, todo mi amor, respeto y admiración. Y para todos los verdaderos padres, muchísimas bendiciones.

Junio 22 de 2020

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Author: Miguel Cordoba

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