Biografía de Hermógenes Egas Mora

A los veinte años de su despedida
Por: Iván Karol Jr.
Hasta la tarde de aquel 17 de noviembre se
vistió de nostalgia y cambio el azul, que a decir del poeta es el color de la ternura, por el gris, que sin proponérselo, se asemeja a la tristeza.
Ese miércoles, en actitud premonitoria, él había convocado a sus hijos, “por favor que no falte ninguno”, expresó en tono de súplica, pero de antemano se sabía que era lo más parecido a una sentencia.
Él quería despedirse y aunque ya lo había hecho con días y meses de anticipación, llamó a uno por uno de sus doce vástagos y a cada cual le dio su último consejo y algunas recomendaciones. Fue original hasta antes de ése, su último adiós.
De principio a fin, al lado de su lecho, como siempre ocurría, estaba su adorada Elvira, la mujer que amó con devoción y que lo amó con generosidad sin límite.
Hermógenes Egas Mora, hombre de múltiples facetas, vivió con intensidad cada jornada. Fue profesor de primaria y secundaria. No. Maestro, me interpeló un día uno de aquellos jóvenes que había sido su alumno. Hizo gala de creatividad e ingenio en la búsqueda de métodos pedagógicos para cumplir con honrada alegría cada faena, métodos que dejaron la
impronta imborrable en quienes fueron sus estudiantes.
Político por convicción.
Luego de haber cursado estudios en el Colegio San Luis Gonzaga de Túquerres y en el Seminario Conciliar de Pasto y de haber prestado servicio militar en Grupo Cabal de Ipiales, regresó a Ancuya para desempeñarse como Secretario de la Alcaldía Municipal.
La influencia familiar y su apego a la lectura y a los libros lo habían llevado a abrazar la causa del Partido Liberal y a defender con fogosidad sus ideas y postulados filosóficos. Era tal su entusiasta compromiso, que nadie pudo jamás poner en duda su militancia partidista.
En los aciagos días de la violencia liberal-conservadora se convirtió en símbolo de valor cuando en Pasto, en 1944 fue apresado Alfonso López Michelsen y él con dos amigos, armados sólo con un machete, un revólver y
una inquebrantable decisión, marchan hacia la Finca Consacá de la familia Díaz del Castillo, con el propósito de liberarlo. Como era de esperarse la acción resultó fallida porque no tuvieron en cuenta la desigualdad de fuerzas.
Sobrevino entonces la persecución y una increíble oleada de acciones persecutoras violentas que pusieron en riesgo su vida y la de su familia. Entre otras: apedrearon, saquearon y quemaron la residencia, finca y otras propiedades de sus padres, razón por la cual, con su familia debió abandonarlo todo y desplazarse a Sandoná, que no sólo fue su refugio sino su segunda patria chica, gracias a la acogida que le brindó.
El campo educativo.
Un hombre de principios éticos como él, se sentía obligado a ser recíproco por la acogida recibida y nada mejor que hacerlo en el campo educativo. Desde su llegada a Sandoná, hizo amistad con el profesor Luciano Salas Martínez, con quien se empeñaron en fundar una institución educativa de carácter privado que llenara el vacío existente y respondiera a una justa aspiración de la ciudadanía.
En efecto, en octubre de 1950, nace el “Instituto Letras”, que con 21 estudiantes comienza su vida académica con los cursos primero y tercero. La pensión mensual que los padres debían pagar, era de tres y cuatro pesos, por cada estudiante, según el grado al que asistan.
En los años subsiguientes el Instituto Letras, se transforma en el Instituto Santo Tomás de Aquino, es oficializado por el Gobierno Departamental y desde entonces cumple una ponderable tarea en la educación de la juventud sandoneña.
Sus recuerdos perviven en otras entidades como el Instituto Champagnat de Pasto, en donde fue profesor titular y dictó historia universal, castellano y literatura, aparte del francés que junto al latín y al griego, le dieron una envidiable formación humanística.
También Consacá y Pasto lo recuerdan en este campo. En el primero de esos municipios fue gestor del Colegio Simón Bolívar, al que quisieron bautizar con su nombre, deseo al cual categóricamente se opuso. Y en la capital nariñense, con un grupo de amigos liderados por José Senén Muñoz, fundaron el Colegio Ciudad de Pasto, de cuya Asociación de Padres de Familia, fue su primer presidente.
Su pluma y su voz.
Hermógenes Egas Mora, fue un periodista privilegiado. Con su pluma y con su voz informó con objetividad sobre cuanto ocurría en la región; fue en la práctica la voz de quienes no la tenían; desde los medios de comunicación libró campañas con las cuales logró transformar realidades y solventar necesidades de las comunidades; fue un hábil orador que con argumentación irrefutable ejercía un auténtico liderazgo y conducía la
conciencia ciudadana.
Sus escritos quedaron plasmados en las páginas de la “Revista Occidente”, de Hernando Gómez Jiménez, en “El Viernes Liberal”
hoy Diario “Vanguardia” de Bucaramanga; en el diario “El Espectador”, periódicos de los cuales fue su corresponsal y, en “Diario del Sur” al cual sirvió durante algunos años como editorialista y cronista y, en varias otras publicaciones.
En radio, dirigió “El Informativo de las 12 y 30” en Emisora Mariana; “La Voz del Sur” y “La Voz de Nariño” en Ecos de Pasto y Radio Nariño; estuvo vinculado al noticiero “Nariño Al Día” y “Noticiero del Sur” en Ondas del Mayo y finalmente al Noticiero “Integración Sur-colombiana” en Emisora Ecos de Pasto.
Su pluma, no sólo sirvió al periodismo, también incursionó en el campo de la poesía, el teatro y la dramaturgia. En estos terrenos versificó a su esposa, a sus nietos, a la naturaleza y hasta a los niños pobres. A la Madre Celestial, entre otras cosas, le escribió:
REINA Y MADRE
En los designios del Dios omnipotente
Y antes de que los mundos fueran creados,
Eras Reina, como hoy en el presente,
También como en los siglos esperados.
Eres Reina amantísima y clemente
Del Dios-hombre en tus entrañas encarnado,
Del Divino Hacedor Omnipotente
A tus dulces caricias entregado.
Desde siempre eres Reina portentosa,
De ángeles, serafines y querubes,
De cielo y tierra, de la mar hermosa,
De los hombres, las flores y las nubes.
De la Creación la gran Gobernadora,
De los infinito la Reina y Soberana,
Y también por tu amor digna Señora,
De esta tan cruel e ingrata raza humana.
Cuando el hombre fue puesto en esta tierra
Por voluntad del Dios tres veces santo,
Ya en tu amante corazón se encierra
La amargura que causa tu quebranto.
Y tú, Reina y Madre cariñosa
Aunque ingrato te hiera el pecador,
Eres su tierna Madre Dolorosa
Que le das el consuelo de tu amor.
Por eso tu poder que se extiende a los
arcanos,
Y tu amor que todo bien alcanza,
Son, Señora, motivos soberanos
Que alimentan a diario mi esperanza.
Yo te pido, mi Reina y Madre amada,
Que tu poder me ampare en esta vida
Y que tu amor, oh Madre Inmaculada,
¡Me conduzca a la Patria bendecida!
Y baste por hoy, que el propósito era sólo recordar a un hombre que a pesar de no estar entre nosotros desde hace ya veinte años, su imagen y sus enseñanzas aun cobran plena vigencia entre nosotros.
San Juan de Pasto, 16 de noviembre de 2013

Author: Miguel Cordoba

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