La influencia de Chaplin en el lenguaje audiovisual

Por Gustavo Montenegro Cardona
montenegro.gus@gmail.com

Cuando llegué a Bogotá en 1991 era tal mi ignorancia del mundo que Fernando Vásquez, Maestro inolvidable, me puso como tarea ver toda la filmografía de Chaplin, los clásicos esenciales del cine y a leer lo que jamás se me hubiera ocurrido. Con Charlot comprendí que el humor era una excusa perfecta para camuflar mensajes que le hicieran ver a la humanidad sus patéticas formas de comportarse frente a los más vulnerables. Chaplin marcó mi acercamiento al lenguaje audiovisual y sus encantos. Por eso amé esa pintura en aquel lugar donde todo se juntó a favor de los símbolos que pertenecen a mi historia.

En la pared un genio del cine mudo. En la estantería de los libros arrumados, el especial de Revista Semana (cuando valía la pena leerla) girando alrededor de Gabo, su muerte y el legado. Al borde de las alturas un balcón desde donde observé la ciudad que se deja amar con la misma facilidad que permite repudiarla.

Pintura, lectura, ciudad. En el pecho la iconografía de Star Wars, la primera película que miré a través de un libro animado que mi madre trajo desde Quito. Luego la miré en la televisión para quedar sorprendido una y otra y otra vez.

Levanto la mirada en medio de la lectura del artículo de Gerard Martin sobre la herencia de García Márquez. Miro alrededor. Me encuentro con la mirada de los amigos. Escucho los sonidos babilónicos de Bogotá. En la mente tarareo la letra de “Me gusta estar al lado del camino” para que la escena quede completa.

Vuelvo a la lectura. Agradezco. Contemplo el cielo contaminado. Emprendo vuelo. Pienso en escribir lo que estoy escribiendo. Saludo a Bogotá y sus regalos. Retorno. Escribo.

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin por la página Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *