Los bigotes del gato de Botero

Desde Nod
Por Alejandro
García Gómez
18.I.17.- Blue
radio informa que han sido robados por segunda vez los bigotes de la escultura
de un gato, realizada y donada por Fernando Botero, que se encuentra en el
Corregimiento San Cristóbal, municipio de Medellín. Que reponer cada uno de los
catorce bigotes cuesta un millón de pesos, aseguró la secretaria municipal de
Cultura
. En días posteriores, a su paso por Medellín y con una mezcla de
melancólica ironía, Botero, aseguró que no sólo en Medellín le roban los
bigotes a su gato, que en ciudades del primer mundo también. Recomendó el
resignado “deje así”.

¡Tisteza y
vergüenza para nosotros!
Pero ahí no
para la cosa. En este comienzo de año, quienes fuimos visitados por amigos o
familiares que arriban por primera vez la Bella Villa, realizamos el irreemplazable
paseo a la Plaza Botero. Se la nombró así en honor al mismo talentoso y
bondadoso artista antioqueño. Él esculpió y regaló las veintitrés esculturas
monumentales, con las únicas condiciones –según se asegura, sin poder
demostrarlo- de cambiarle el nombre al antiguo Museo de Zea –contiguo a la
plaza- por el de Museo de Antioquia (¿revancha de ex marido dolido?). Cosa que
se hizo de inmediato y, hoy por hoy, los niños y adolescentes quizá no sepan
que ese lugar, adonde los llevan desde sus escuelas y colegios, se lo conoció
hasta no hace muchos años con el apellido del controvertido “prócer” del siglo
XIX, del que Bolívar se atrevió a asegurar, en una de sus cartas: “Este hombre
[Francisco Antonio Zea] es el más vil ciudadano que tiene Colombia… […] …un
gran prevaricador”, después de que, enviado como diplomático al Imperio
Británico por un empréstito para la Gran Colombia, lo firmó por 10 millones de
libras pero acá sólo entregó 2 millones doscientas mil
(¿Reficar, y el resto de
pillerías actuales, es un juego de niños, entonces?).
La segunda
condición que puso fue que éste debía “progresar”, porque se estaba quedando en
la a$fixia total, al serle retiradas casi todas las ayuda$ e$tatale$. En este
aparte hay hacer homenaje a quien se lo merece: Pilar Velilla, como su
directora, consiguió los aportes remando a contra corriente
. Admirable
antioqueña, que con una labor callada (al igual que lo fue Gloria Inés Palomino
en la Biblioteca Piloto de Medellín, que nos parió a tantos escritores de
diferentes partes del país, y otras más como ellas), no han sido reconocidas en
el valor que se merecen, y ahora.
Ojalá a Velilla
-hoy Gerente del Centro de Medellín- se le preste la debida “colaboración”,
porque se nota cierto desgreño en estos sitios. La fachada del edificio se ve
llena manchas causadas por líquenes u hongos de un largo tiempo sin una mano
amiga; y del parque, ni hablar. No hay policía que, con prudencia, haga
respetar las esculturas de varios turistas indelicados
. En cualquiera de ellas
se ven no sólo niñas-os sino adultas-os encaramados intentando alguna maroma
para la foto. Si de repente se ve algún auxiliar de policía o un
policía-policía por allí, está chateando –así nos protegen hoy- o mirando hacia
otro lado. Además, el turista debe andar ¡ojo vivo! con los amigos de lo ajeno.
Nota de
semáforo.- Señor Alcalde, respetuosamente, ¿recuerda nuestra nota sobre los
semáforos  con segundero y,
particularmente el del cruce de la Avenida Oriental con La Playa, Clínica Soma?
Pues está igual o peor. ¿Será que el señor Secretario de Tránsito Municipal
está demasiado ocupado con lo de las fotomultas? En nombre de un gran número de
ciudadanos, muchas gracias por leer esta nota, señor Alcalde
. O9.II.17

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Author: Miguel Cordoba

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