Mi ventana

Por: Ramiro García
       ramigar71@gmail.com

Siempre he considerado que el alma de los pueblos colombianos se centra en el parque o plaza principal, cada uno con  particularidades propias de la región  donde estén localizados, y  pareciendo ser un común denominador  el bautizarlos con el nombre del Libertador, cuyo legado ahora mismo está un tanto confuso por haberse convertido en la musa ideológica de nuestro locuaz y controvertido vecino, el  presidente Chávez.

Alrededor del parque, la iglesia, la alcaldía y otros referentes, las calles se van desparramando caprichosamente,  serpenteando el curso de una quebrada o un río, pero inevitablemente conduciendo a sitios de interés; en el caso sandoneño, dirigidas hacia una gruta religiosa, la chorrera, el matadero, el cementerio, un trapiche, etc.,  siempre tomando nombres sabios de la oralidad y chispa autóctona; de ahí que veteranos como este servidor, recordamos con nostalgia y picardía haber caminado, entre otros,  por la Entrada,  Güilque,  Callejón, Pénjamo, Altamira, Chorrera, Belén y Las Acacias.
Paulatinamente, y debido, en parte, al crecimiento demográfico, los caminos se multiplican caóticamente y se van convirtiendo en calles asfaltadas, carreras, diagonales y transversales, perdiendo groseramente su encanto primario,  tornándose luégo en alargados valles y cerros cuadriculados y asimétricos, lo cual dificulta y complica las, otrora,  idílicas visitas entre vecinos y amigos.
Así las cosas, los pueblos deben anticiparse al establecimiento de un orden urbanístico y al conocimiento de su ciudad; por lo tanto cada habitante debe hacer gala de su valor cívico y ciudadano, colocando en su residencia la nomenclatura asignada por la oficina de Planeación y/o Curaduría Urbana, si para el caso existe. Porque no es usual, en Sandoná, que sus calles y construcciones posean  placas que, en un futuro no muy lejano,  faciliten su identificación, y orienten a propios y extraños. No debemos menospreciar el inmenso potencial turístico con sabor a miel y aroma de café, que nos han otorgado Dios y la naturaleza.
De otra parte, la expansión de las ciudades implica cambios estructurales en su arquitectura y amoblamiento urbano, siendo ésta la causa de controversias entre sus moradores; pues en este medio virtual he leído opiniones contrariadas referentes a la ejecución del proyecto de  modernización de la plaza o parque principal, sobre el cual conozco lo que abstractamente deja percibir la web.
Al respecto, si la autoridad ambiental, CORPONARIÑO, ha autorizado la tala de algunas especies de árboles que podrían constituirse en obstáculos o  peligro, – por la superficialidad de sus raíces-, es pertinente  aceptar y compartir esa decisión técnica. Otra cosa muy diferente es vigilar al ente ejecutor de la obra, por todos los medios, que esa difícil misión de conciliar la permanencia del verde paisaje bucólico con la arrolladora y gris imagen del desarrollo urbanístico, sea una realidad. En cualquier caso, dar inagotables vueltas al SINFÍN, salpicadas con chismes y risotadas,  ya es asunto del pasado. Que lo confirmen mis contemporáneos!
También es menester  que las Administraciones Públicas de turno, por intermedio de la Secretaría de Infraestructura o de Planeación, deban velar porque las futuras construcciones del entorno no riñan con este nuevo diseño arquitectónico. Algo así como evitar el  uso de botines de la antiquísima marca GRULLA,  con un  elegante traje de lino. O comer caviar, acompañado de los deliciosos y afamados pasteles de yuca sandoneños.
Debemos saber valorar que el proyecto de remodelación del parque haya contado con la meritoria gestión del Alcalde Municipal y Concejo, ya sea realizando aportes del presupuesto municipal, así como gestionando cofinanciación de recursos provenientes del Comité de Cafeteros de Nariño y  de Acción Social. Muy seguramente se escucharán voces opuestas a este proyecto, por considerarlas no prioritarias, pero  hay que sumar esfuerzos para continuar tocando puertas de la cooperación, con la finalidad de suplir otras carencias fundamentales de la comunidad sandoneña.

Author: Miguel Cordoba

1 thought on “Mi ventana

  1. Creo que este es un pequeño regalo a Sandoná un pueblo que ha sufrido el desgaste de las adminstraciones..y aunque"remodelar" es una palabra agradable creo que me gusta más la palabra "organizar"

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