‘Mugrosos hablando de limpieza’

Endulzando las
palabras
Por Iván
Antonio Jurado Cortés
El folclorismo
colombiano sigue siendo protagonista en todas las esferas de la sociedad
criolla; prácticamente se ha vuelto cultura, algo bastante peligroso que atenta
permanentemente contra la racionalidad sociopolítica de la nación. Este
fundamentalismo es una bomba de tiempo, permitiéndole a un importante sector de
la ciudadanía fortalecer el fanatismo político-electoral que causa nocivos
efectos en los electores, reflejándose en retrocesos que indudablemente limitan
el desarrollo y progreso de la nación
.

En un escenario
tan frustrante como el que vive Colombia: paro de profesores, hambruna en la
Guajira, parálisis social en Chocó y Buenaventura; sin desconocer el infierno
que afronta Tumaco y otros municipios vulnerables, la frase ‘mugrosos hablando
de limpieza’, encaja perfectamente cuando referimos la problemática venezolana.
Es ridículo ver a muchos medios de comunicación masificando la noticia de la
crisis sociopolítica del vecino país, restándole importancia a la encrucijada
nacional
. Allí estamos pintados los colombianos, reflejando un enfermizo
apasionamiento.
La verdad es
que la mayoría de políticos colombianos no tienen la moral para criticar,
menos, recomendar que hacer ante las circunstancias en Venezuela, y si lo
hacen, sus conceptos rayan en lo irrisorio. La hipnotización que viven millones
de hijos del ‘Corazón de Jesús’ no les ha permitido diferenciar entre la leche
y el agua
; para esta gente, les da lo mismo, traducido en envolvimiento
cerebral encegueciendo la visión política que debe poseer un pueblo oprimido.
Hay que aceptar
el éxito de los medios informativos colombianos respecto a los inconvenientes
de la tierra bolivariana; en el momento todos hablan de esta crisis, algunos
con tal propiedad como si hubieran vivido dicho suceso. Se ha demostrado que la
prensa mal manejada es un arma letal contra cualquier comunidad, llevándola a
actuar del mismo lado de sus agresores
. La racionalidad criolla no acepta la
neutralidad de los análisis, siendo el amarillismo el dominador absoluto de las
sensaciones humanas, dando como resultado conceptos inapropiados y desfasados
de la realidad.
Los últimos
acontecimientos facilitan un análisis con mayor precisión acerca de la
parcialidad de la prensa, sobreponiendo noticias externas a las internas que la
ciudadanía debe saber, con el fin de que se hagan críticas objetivas y aportes
oportunos. La irresponsabilidad nacional ha tocado fondo, hasta el extremo de
que sus pobladores se preocupen más por los infortunios de la cuna de Simón
Bolívar que la calamidad política y económica colombiana
.
El
entretenimiento venezolano juega una mala pasada a las peticiones de distintos
sectores de la sociedad nacional que desde hace días insisten en manifestar sus
dolencias, hasta la fecha sin repercusión en el seno del gobierno nacional. La
estandarización de la problemática en otros tiempos hubiera puesto a temblar al
ejecutivo, más cuando su nivel de popularidad no sobrepasa el 20%.
Infortunadamente, estos esfuerzos de rebeldía popular no han logrado el
objetivo porque la telenovela venezolana tiene encantada a la gente de
Colombia
.
Es asombroso
escuchar a personas que nunca leen o atienden noticias hablar con propiedad de
un tema tan complejo como el de Venezuela, mientras desconocen su problemática;
incluso, defienden posturas neoliberales que sistemáticamente destruyen la
sensibilidad y dignidad de las clases menos favorecidas
. Es aplaudible la
protesta del departamento de Chocó, una de las jurisdicciones con mayor índice
de corrupción y pobreza monetaria.
‘Mugrosos
hablando de limpieza’ se observan por estos días en todos los niveles de la
población. Las críticas al gobierno de Maduro son pan de cada jornada;
empezando desde los mismos pulpos informativos, replicado por la masa popular
como ondas en el universo, abandonando por completo los sucesos internos que
dirigen al país a un callejón sin salida
. Bien estuvo el mensaje del presidente
de la República Bolivariana a su homólogo de Colombia, que no se meta en sus
asuntos, que atienda los propios.
Aquí no pasa
nada dijo en estos días un cierto ministro, el problema es en Venezuela, y se
debe intervenir para salvar la democracia del hermano territorio. Irónicos y
descontextualizados se escucha estos conceptos, sin darse cuenta que la mugre
se la carga acá con mayor concentración que el vecino
. Estratégicamente
‘Juanpa’ se la juega con este distractor que en el fondo le arroja excelentes
resultados, ocultando una Colombia muy cochina y contaminante.

Domingo, 28 de mayo de 2017

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Author: Miguel Cordoba

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