“Profesor Moncayo: caminante de la paz por el país de la vida”

Por Néstor Aurelio Muñoz David

Con tus manos pintaste la tierra de esperanza,
Con tu boca escribiste los poemas de la patria,
Y el camino se trazó entonces, con nuevas ilusiones,
En la casa, en la escuela, en la calle y en los caminos.

Alzaste la vista a los horizontes,
Para izar la bandera de la paz deseada;
Desde tus voces pequeñas,
Desde el canto sublime del azadón en los surcos bendecidos
Que danzan al son de las melodías del campesino,
De las artesanas que tejen sus cobertores en las guangas,
Las que tejen sus sombreros en las ruecas mientras cuidan la familia;
Donde nacen y renacen las semillas y disparan sus perfumes, limpias flores.

Caminaste por las madres sin sus hijos,
Por los jóvenes mutilados, sus cuerpos y sus sueños,
Por aquellos que se fueron dejando su voz en las pancartas,
Sin haber probado el manjar sublime de la paz deseada,
Sin haber saboreado el elixir de la vida que fluye sereno entre los campos.

Tu voz siempre dirá, ¡No más armas¡, ni fusiles que interrumpan las mañanas,
Ni voces que siembren zozobra alguna tarde o en el medio día de los tiempos,
Que no asalten los sueños, que cobijan la inocencia cotidiana.

Vengan entonces, de nuevo, los abrazos, las sonrisas plenas como soles,
Las palabras circunden las ideas y una fábula tuya sea lección tranquila para siempre,
Vengan los frutos del arado hasta la mesa, los libros bellos a los ojos,
Venga la paz en forma de paisaje, en forma perenne de tus pasos,
en forma de flores tras el sol de los abrigos.
Venga el trabajo honrado, el estudio, el derecho que se plante para todos.

Venga la patria, donde quepamos todos, por todo y para todo.
Holgados y serenos, felices como las gotas del rocío esparcidas libremente,
Como las parcelas que se siembran y cultivan,
Como las aulas que se pintan de asombro, preguntas y respuestas.
Para tornar la vida con un arcoíris de grandes ilusiones,
Pero también de tareas y de manos que se juntan.
Vengan tus pasos, caminante… por siempre y para siempre

Author: Miguel Cordoba

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