Protesta sin violencia

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
elsy.ya@hotmail.com

Sin duda que el tema de la semana es el paro nacional, convocado por la Confederación General de Trabajadores, la Confederación de Trabajadores de Colombia y las centrales obreras, diferentes movimientos estudiantiles, organizaciones sindicales, fuerzas sociales y políticas. ¿Pero todos conocen con claridad las razones?

Son 10 puntos según sus organizadores: contra la reforma laboral, porque hay propuestas para reducir el salario mínimo para los jóvenes; la reforma pensional, porque se podría eliminar la pensión cómo derecho y convertir a Colpensiones en fondo privado; el Holding Financiero, porque esta entidad eliminaría el control directo del estado sobre las empresas estatales, además del despido masivo; las privatizaciones de Ecopetrol, ISA, CENIT, electrificadoras regionales y demás empresas con participación del estado inferior al 50%; la Corrupción, haciendo relación a los casos por todos conocidos y que han resonado últimamente; el incremento de las tarifas de energía para los estratos 4,5 y 6 en el país para beneficiar a Electricaribe; la reforma tributaria, que pretendería rebajar los impuestos a las grandes empresas y multinacionales e imponer más tributos a la clase media y los trabajadores; por un salario mínimo que garantice una vida digna y cubra la canasta familiar; por el cumplimiento de los acuerdos con FECODE, trabajadores estatales, estudiantes, con el agro y los indígenas; por la defensa de la protesta social, porque el gobierno busca restringirla al máximo.

Por otra parte, los hechos ocurridos en el Cauca y los menores fallecidos en el bombardeo contra la disidencia de las FARC, han motivado aún más la protesta, como cada situación que a manera individual o grupal, sea motivo de rechazo con o sin razón. Es innegable también que las protestas son aprovechadas por quienes no comparten el modelo de estado colombiano, y por quienes prefieren expresar violentamente su resentimiento social para provocar el caos y causar daño a bienes y personas que representen la institucionalidad.

Si bien la protesta social es un derecho, nada justifica los actos vandálicos, que solo provocan más violencia de la que ya estamos cansados y agravan la situación económica del país. No se trata de marchar porque otros así lo quieren y menos facilitar el camino a los violentos infiltrados como siempre ocurre; sigo creyendo que existen los mecanismos pacíficos para pronunciarnos y que la democracia sigue siendo una oportunidad de expresarnos, cosa que con seguridad no quisieron hacer muchos de los que sí acudirán a la protesta porque es más fácil gritar que opinar, más fácil agredir que escuchar, más fácil destruir que construir.

Noviembre 18 de 2019

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