Vientos de guerra

Endulzando las palabras

Por Iván Antonio Jurado Cortés
Vientos de guerra soplan por estos
días en Venezuela
, donde nuestro país se ha echado al hombro tremenda
responsabilidad de servir de puente para que el imperio del ‘Tío Sam’
intervenga una nación sumida en crisis socioeconómica, gracias al bloqueo y
pretensiones oscuras de un presidente con ínfulas de dueño del mundo. Así la
cosa, toda apunta que los días venideros no serán tranquilos ni para quienes
promulgan una confrontación ni para los idiotas útiles que eligieron a un
irresponsable.

Nadie puede ocultar que en Colombia
existen personas amantes del belicismo
, con la diferencia que lo atizan desde
el escritorio para que otros inocentes operen planes maquiavélicos que contribuyen
a la desestabilización y profundización de una problemática social y económica
que golpea la tierra del ‘Corazón de Jesús’. Quien desee ocultar la pobreza
económica de la mayoría de colombianos es un mezquino que no merece
considerarse deseable para ninguna sociedad.
No se comprende como un gobierno con
tantos problemas estructurales en la sociedad que lo eligió se dedique de
tiempo completo a asuntos netamente extranjeros
, poniendo en riesgo la
soberanía por las inminentes retaliaciones de los agredidos. En una guerra, los
protagonistas directos son como animales defendiendo hasta la muerte su poderío
y dignidad, frase reiterada por el gobierno venezolano, significando que quien
se preste como rampa de Estados Unidos de Norteamérica, automáticamente se
convertiría en objetivo militar.
Es muy fácil tomar decisiones desde
la comodidad de un sillón con el sabor de un fino whisky, mientras los que
padecen son los hijos del pueblo inerme
, ese que equivocadamente cree que sus
gobernantes se fijan en sus necesidades. Los vientos de guerra se acercan con
rigor cada que pasan los días, generando incertidumbre y de paso, capturando la
atención de un problema externo que deben resolver los directamente afectados.
Está confirmado que el interés de los gringos en el hermano país es el negocio
del petróleo y otros minerales preciosos de gran demanda en el mercado
internacional.
¿Por qué a Nicaragua o Cuba no se le
ha dado el despliegue diplomático y militar que hacen con Venezuela? Sencillo, no son tierras económicamente
interesantes para Donald Trump, ni para ningún presidente norteamericano. Se
sabe que Venezuela posee los yacimientos más grandes de petróleo del planeta
.
Es el olor del ‘oro negro’ el que trasnocha a un gobierno distinguido por su
amor al belicismo e intervencionismo. Obviamente que la disculpa perfecta se
llama, Nicolás Maduro, y el idiota útil, el gobierno colombiano. Todo está dado
para legalizar nítidamente una invasión que el día de mañana los hipnotizados
de hoy lamentaran.
El asunto es más complicado de lo
que parece, no por lo que le pueda pasar a Maduro y su gabinete sino por las
nefastas consecuencias que una confrontación guerrerista acarrea a su
alrededor. Más cuando Colombia se ha convertido en el mensajero de los
invasores
, siendo tan irresponsables al desconocer que las retaliaciones no se
dejaran esperar, dejando a su paso muerte, desplazamiento y desestabilización
socioeconómica.
Aunque muchos dirán que esto jamás
sucederá, no hay que perder de vista que los egos están heridos, y en política,
el irrespeto más grande es la humillación que otro en igualdad de condiciones
efectúe a su semejante. Está comprobado que el chavismo durante todos estos
años se ha inmiscuido en lo más profundo de los venezolanos, hasta el punto de
transformarse en un indiscutible combustible para enfrentar al más poderoso
. Ya
es el orgullo patrio el que está en juego, y eso, no tiene precio, siendo
incierto el resultado.
Lastimosamente el folclorismo
criollo enceguece y ensordece a millones de colombianos
, permitiendo el
adormecimiento y desentendimiento de los asuntos importantes para la nación.
Colombia no puede quedarse en la estúpida discusión de la empanada o el traje
de la esposa del presidente, es oportuno que la masa se sacuda y de paso
aterrice porque los vientos de guerra están a la vuelta de la esquina.
Es clara la preocupación de la gente
sensata porque de no desistir el invasor, seguro está que en cualquier momento
la mecha se enciende y la detonación no espera
. El ejército bolivariano hace
rato que está preparado para lo que se ve venir; así que el único desubicado es
Colombia, que sigue discutiendo quien es la nueva compañera de James Rodríguez
o cual es el diseñador del vestido de la señora de Duque.
Domingo, 17 de febrero de 2019

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Author: Miguel Cordoba

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