Universitario murió en el accidente, ilusionado de ver a su novia

Tomado de www.eltiempo.com

A Sebastián Melo González, con solo 21 años, el destino le privó de ver a uno de sus grandes amores en su vida: su novia que vive en Cali. Hacía parte de los 35 ocupantes del bus de la empresa Transipiales que se accidentó en la madrugada del sábado en el paso de Pasto a Mojarras, en la vía Panamericana.

A diferencia de algunos de los viajeros que en una parada en Llorente subieron al bus, después de su partida desde Tumaco, Sebastián había abordado el vehículo desde el puerto nariñense, a las 10 de la noche del viernes anterior, 14 de octubre.

Este tumaqueño iba de regreso a la capital del Valle del Cauca, porque en la Universidad Santiago de Cali planeaba comenzar cuarto semestre de ingeniería de sistemas.

Sus padres habían despedido al segundo de sus tres hijos en la terminal de Tumaco. Estaban orgullosos de él, porque perseveró para entrar en una universidad y ocasionalmente hacía sacrificios de viajar 13 horas a lo largo de 603 kilómetros, entre Cali y el puerto en Nariño, para verlos, sin dejar de lado la disciplina que lo caracterizó en sus estudios, desde el colegio.

“Estaba muy motivado, primero por la carrera universitaria, porque había hecho nuevos amigos y porque tenía a su novia y la quería ver a su regreso a Cali. Ella estudia medicina en esa ciudad”, dicen allegados.

Así, esperanzados en hablar con Sebastián el sábado en la mañana, una llamada telefónica a eso de las 5 a. m. les aceleró el corazón.

Al otro lado de la línea, los padres de Sebastián escucharon la voz de una empleada de Transipiales que desde Pasto les informó sobre el nefasto accidente, ocurrido a las 3:40 a. m.

A esa hora aún no era claro que el nombre de Sebastián aparecía en el listado de las 20 víctimas mortales en el siniestro.

Pero a medida que pasaban las horas, la angustia aumentó en aquella vivienda del barrio Nuevo Milenio de Tumaco.

Ya en la mañana del sábado 15 de octubre, el alma se les destrozó al leer que su nombre entre quienes perecieron al borde de un abismo, luego de que el bus se volcó y quedó sobre su costado derecho con las llantas en dirección a la montaña, entre los kilómetros 45 y 49 de la Panamericana.

Sin pensarlo dos veces, la pareja de Tumaco se vistió y empacaron la ropa que pudieron en un maletín para tomar presurosa un bus con destino a Pasto, pues al Instituto Nacional de Medicina Legal, en la capital de Nariño, fueron llevados los 20 cuerpos.

A Pasto llegaron a las 8 p. m. de este sábado trágico para reclamar el cuerpo sin vida de su amado Sebastián, 24 horas después de que lo habían despedido en su tierra natal, sin imaginarse que sería la última.

Esa triste noche, en medio del frío que hacía en Pasto, solo querían regresar a Tumaco para darle sepultura, a quien fue un joven con muchas aspiraciones de salir adelante y muy enamorado de su novia caleña.

Nota original:

https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/dolor-por-victimas-en-narino-universitario-iba-a-ver-a-su-novia-en-cali-710220

Author: Miguel Cordoba

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